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Historia

En el XIV Congreso de Administradores del Mercosur (CONAMERCO), realizado en Montevideo, Uruguay en noviembre de 2007, presenté algunas ideas que destacaban la nueva misión de los líderes en este milenio. La conferencia –a cuyo video puede accederse desde aquí– tuvo como título Bioliderazgo, término que utilicé por primera vez en esa oportunidad y luego convertí en marca registrada.

El Bioliderazgo promueve la necesidad de conocer con mayor profundidad nuestros recursos psicofísicos tomando como base el saber científico disponible, con la finalidad de optimizar nuestro desempeño personal y nuestras relaciones con los demás.

La principal virtud de estas ideas consiste en exigir un solo requisito de quien las ponga en práctica: la disposición a abandonar las creencias con las cuales hemos convivido durante tanto tiempo, comenzando por la concepción de que nuestra racionalidad es la única diferencia entre los humanos y las demás especies terrestres.

El neurocientífico portugués Antonio Damasio se refirió a esta creencia como “El error de Descartes”, en su libro del mismo título publicado en 2001. Postulaba Damasio que la famosa frase “Pienso, luego existo” debería cambiarse por “Siento, luego existo”. En mi página de Facebook iré explicándote las razones por las cuales esto es así.

Porque para ser exitosos en lo que hacemos es importante comprender que nuestros poderes más sorprendentes residen en una combinación de nuestros recursos físicos y mentales y que los procesos subconscientes –no los conscientes– son los responsables de controlar casi todo lo que somos y hacemos, además de las maneras como nos relacionamos con el mundo que nos rodea.

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