La competencia sensorial, secreto de un desempeño extraordinario

Los seres humanos somos animales sensoriales. Nuestro mundo personal está construido alrededor de experiencias visuales (las imágenes que vemos, recordamos o construimos mentalmente), auditivas (los sonidos que percibimos, creamos en nuestra mente o recordamos) y kinestésicas (calor, movimiento, dolor, aromas, sabores y también nuestros sentimientos y emociones).

Por eso el mundo es un lugar diferente para cada uno de nosotros.

Desde el útero materno y a medida que crecemos, experimentamos sensaciones específicas e intransferibles. Luego de nacer comenzamos a atender sobre todo aquéllas con las cuales nos sentimos más cómodos y seguros o para las que estamos genéticamente mejor dotados y evitamos las demás. Hay bebés que llevan naturalmente el ritmo de la música, otros que se distinguen por su habilidad manual o por hablar en forma precoz o por identificar fácilmente formas y colores.

Con el correr del tiempo y hacia la pubertad, estos rasgos se profundizan y adquirimos poco a poco una destreza singular en uno o dos sistemas sensoriales, mientras perdemos la práctica en los demás. Esto contribuye a modelar nuestro carácter y hasta la manera como nos movemos, hablamos y vestimos, pero más que nada determina cuáles son las áreas de nuestra mejor competencia funcional.

La preferencia visual nos facilita actividades tales como el diseño, la fotografía, las artes plásticas, el reconocimiento de lugares y personas o la representación mental de imágenes, formas y colores.

Quienes prefieren el sistema auditivo suelen encontrarse a sus anchas en la música, en la comunicación verbal y en la identificación de los sonidos del entorno. También tienen una marcada facilidad para el aprendizaje de idiomas y para reconocer tonos de voz en una conversación.

Si el sistema preferido es el kinestésico, las personas se mueven fluidamente en las relaciones humanas, muestran sensibilidad y son capaces de reconocer las emociones de los demás así como de expresar con naturalidad las propias. También suelen manejar su cuerpo con destreza, gustan de la danza y de practicar deportes.

Existe un cuarto sistema, denominado digital, que no es propiamente un sistema sensorial sino el mecanismo mental que nos permite procesar los verdaderos datos sensoriales a través del pensamiento lógico-racional. Es el que comprende el significado de las palabras y genera esos diálogos internos que manipulan las auténticas sensaciones y pueden llegar a confundirnos. Es el único sistema plenamente consciente, pero también el más alejado de lo que podemos llamar “realidad”. Sin embargo, es un sistema esencial para comprenderla y poner las cosas en perspectiva.

Ten en cuenta que ningún sistema es mejor que otro. Para disfrutar de una vida plena, tanto laboral como personal, lo más sabio es el equilibrio. Nuestro cerebro evoluciona continuamente con las nuevas experiencias y sobre todo si te propones trabajar sobre las áreas sensoriales en las cuales has logrado menor desarrollo. Cada día es una nueva oportunidad. Aprovéchala.